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Devocional Spurgeon Lecturas Matutinas y Vespertinas

Lee el clásico devocional diario de Charles Spurgeon, con lecturas inspiradoras para la mañana y la tarde.

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"Sus caminos son eternos". — Habacuc 3:6

Lo que Él hizo una vez, lo hará nuevamente. Los caminos del hombre son variables, pero los caminos de Dios son eternos. Hay muchas razones para esta verdad tan reconfortante: entre ellas se encuentran las siguientes: los caminos del Señor son el resultado de una sabia deliberación; Él ordena todas las cosas según el consejo de su propia voluntad. La acción humana es frecuentemente el resultado apresurado de la pasión o el miedo, y va seguida de arrepentimiento y alteración; pero nada puede tomar por sorpresa al Todopoderoso, ni suceder de otra manera de lo que Él ha previsto. Sus caminos son el resultado de un carácter inmutable, y en ellos se ven claramente los atributos fijos y establecidos de Dios. A menos que el Eterno mismo pueda sufrir cambios, Sus caminos, que son Él mismo en acción, deben permanecer para siempre los mismos. ¿Es Él eternamente justo, misericordioso, fiel, sabio, tierno? Entonces sus caminos deben distinguirse siempre por las mismas excelencias. Los seres actúan según su naturaleza: cuando esa naturaleza cambia, también varía su conducta; pero desde dios No podemos conocer la sombra de un cambio, sus caminos permanecerán eternamente iguales. Además, no hay ninguna razón externa que pueda revertir los caminos divinos, puesto que son la encarnación de un poder irresistible. El profeta dice que la tierra está hendida por ríos, las montañas tiemblan, el abismo levanta sus manos y el sol y la luna se detienen, cuando Jehová avanza para la salvación de su pueblo. ¿Quién podrá detener su mano o decirle: ¿Qué haces? Pero no es sólo el poder lo que da estabilidad; Los caminos de Dios son la manifestación de los principios eternos de lo correcto y, por lo tanto, nunca pueden desaparecer. El mal engendra decadencia e implica ruina, pero lo verdadero y lo bueno tienen una vitalidad que el tiempo no puede disminuir.

Esta mañana acudamos a nuestro Padre celestial con confianza, recordando que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos, y en Él el Señor es siempre misericordioso con su pueblo.

— Charles Haddon Spurgeon (1834–1892) · Texto de dominio público