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Devocional Spurgeon Lecturas Matutinas y Vespertinas

Lee el clásico devocional diario de Charles Spurgeon, con lecturas inspiradoras para la mañana y la tarde.

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"No andarás chismoso entre tu pueblo... En ninguna manera reprenderás a tu prójimo, y no sufrirás pecado sobre él". — Levítico 19:16, 17

Los chismes emiten un triple veneno; porque daña al narrador, al oyente y a la persona acerca de quien se cuenta la historia. Ya sea que el informe sea verdadero o falso, este precepto de la Palabra de Dios nos prohíbe difundirlo. La reputación del pueblo del Señor debería ser muy preciosa a nuestros ojos, y deberíamos considerar vergonzoso ayudar al diablo a deshonrar a la Iglesia y el nombre del Señor. Algunas lenguas necesitan un freno en lugar de un aguijón. Muchos se glorian en derribar a sus hermanos, como si con ello se elevaran a sí mismos. Los sabios hijos de Noé arrojaron un manto sobre su padre, y el que lo expuso se ganó una terrible maldición. Quizás nosotros mismos en uno de estos días oscuros necesitemos paciencia y silencio de nuestros hermanos, brindémoslo con alegría a quienes lo requieren ahora. Sea esta nuestra regla familiar y nuestro vínculo personal: NO HABLAR MAL DE NINGUN HOMBRE.

El Espíritu Santo, sin embargo, nos permite censurar el pecado y prescribe la manera en que debemos hacerlo. Debe hacerse reprendiendo a nuestro hermano cara a cara, no despotricando a sus espaldas. Este proceder es varonil, fraternal, cristiano y bajo la bendición de Dios será útil. ¿La carne se aleja de ello? Entonces debemos poner mayor énfasis en nuestra conciencia y concentrarnos en el trabajo, no sea que, al sufrir el pecado sobre nuestro amigo, lleguemos a ser partícipes del mismo. Cientos de personas han sido salvadas de pecados graves gracias a las advertencias oportunas, sabias y afectuosas de ministros y hermanos fieles. Nuestro Señor Jesús nos ha dado un ejemplo lleno de gracia sobre cómo tratar con amigos que se equivocan en la advertencia que le dio a Pedro, la oración con la que la precedió y la manera gentil en que soportó la jactanciosa negación de Pedro de que necesitaba tal advertencia.

— Charles Haddon Spurgeon (1834–1892) · Texto de dominio público