Devocional Spurgeon Lecturas Matutinas y Vespertinas
Lee el clásico devocional diario de Charles Spurgeon, con lecturas inspiradoras para la mañana y la tarde.
"Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien". — Romanos 8:28
Sobre algunos puntos el creyente está absolutamente seguro. Sabe, por ejemplo, que Dios se sienta en la popa del barco cuando más se balancea. Cree que siempre hay una mano invisible en el timón del mundo, y que dondequiera que la providencia se desvíe, Jehová la dirige. Ese conocimiento tranquilizador le prepara para todo. Mira por encima de las aguas embravecidas y ve el espíritu de Jesús pisando las olas, y oye una voz que dice: "Soy yo, no temáis". Sabe también que Dios es siempre sabio y, sabiendo esto, confía en que no puede haber accidentes ni errores; que nada puede ocurrir que no deba surgir. Puede decir: "Si pierdo todo lo que tengo, es mejor perder que tener, si Dios así lo quiere: la peor calamidad es la cosa más sabia y bondadosa que podría sucederme si Dios así lo ordena". "Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien". El cristiano no sostiene esto meramente como una teoría, sino que lo conoce como una cuestión de hecho. Todo ha funcionado para bien hasta ahora; las drogas venenosas mezcladas en proporciones adecuadas han logrado la cura; los cortes agudos de la lanceta han limpiado la carne orgullosa y han facilitado la curación. Cada acontecimiento hasta ahora ha producido los resultados más divinamente benditos; y así, creyendo que Dios gobierna todo, que gobierna sabiamente, que saca bien del mal, el corazón del creyente está seguro y puede afrontar con calma cada prueba a medida que se presente. El creyente puede, con espíritu de verdadera resignación, orar: "Envíame lo que quieras, Dios mío, siempre que venga de ti; nunca llegó una mala porción de tu mesa a ninguno de tus hijos".
"No digas alma mía: '¿De dónde puede Dios aliviar mis preocupaciones? Recuerda que la Omnipotencia tiene servidores en todas partes. Su método es sublime, su corazón profundamente bondadoso, Dios nunca se adelanta a su tiempo y nunca se retrasa'".
— Charles Haddon Spurgeon (1834–1892) · Texto de dominio público